Catamaran Amazónico

* El Mito de la Vía Fluvial Interoceánica

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En la molicie cotidiana de una pequeña población, hay cosas que rompen el tedio, y el esperar que un papel que autoriza un sueño, recorra los quisquillosos chaquiñanes de la burocracia de las oficinas de varios ministerios en Quito y Guayaquil, hasta convertirse en un permiso para navegar en los ríos amazónicos; fue tiempo más que suficiente para que Norberto Novik, el Capitán; Inti Arcos Biólogo y Ecólogo; Alejandro Lazatti guía profesional de alta montaña; y Pablo Beler músico y constructor de instrumentos: se convirtieran en el Coca en personajes de fábula, capaces de alimentar las fantasías de las colegialas, y las nostalgias aventureras de los que vinieron a colonizar las selvas orientales.  A ellos nos hemos sumado ahora, Siegmund Thies, colega y amigo con el que laboramos más de diez años como trabajadores independientes para varias cadenas de televisión alemanas; y quien esto escribe.

Pero la espera también fue tiempo para que la Marina Nacional adoptara como suyo este proyecto, que llevaría además al tricolor nacional a ondear en el Amazonas.  Y es por eso que el día de la partida, en un acto emotivo se juntaron el Comandante Marco Salinas Director de Intereses Marítimos, el Teniente de Navío Jorge López, el Prefecto Provincial Zambrano, Natalia Greene de la Fundación Pachamama, Pedro Gonzáles Gerente del Gran Hotel Coca y un gran número de maestros, periodistas y amigos para despedir a los viajeros y resaltar la importancia de dejar bajo tierra al petróleo del Parque Nacional Yasuní.

Tras los discursos, con los estudiantes de los colegios de la ciudad uniformados y abanderados a lo largo del muelle, y los músicos locales entonando a todo pulmón: ¨… Todo lo que quise yo, tuve que dejarlo lejos….¨, el Andarelle empezó a navegar lenta, pero elegantemente en dirección al Amazonas.  Con una vela Genovesa y una mayor, y un motor alimentado por energía solar de tres caballos de fuerza, que produce apenas un leve ronroneo, el catamarán fue cobrando velocidad a lo largo de treinta kilómetros, y avanzando imperturbable entre el rugido atronador de los deslizadores que iban y venían desde los muelles de los pozos petroleros.

Pero muy pronto la emblemática canción ¨…Todo lo que quise yo, tuve que dejarlo lejos…¨, se convirtió en una cruel ironía.  Después de una curva cerrada, Inti y Alejandro Lazzati, que cabalgaban como punteros sobre el casquete de proa gritaron: ¨ !…Bajos…, bajos a estribor…! ¨, e hicieron saltar la alarma.  ¨ !..A babor Capi….! ¨, alcanzó a exclamar Pablo Beler desde los mapas satelitales, y el Capitán Novik moviendo el timón con una desesperación mal reprimida, sorteo un bajo, y evitó un tronco enterrado, cuando un remezón nos indicó que habíamos tocado fondo.  Rápidamente puso el motor en reversa, la nave se agitó convulsivamente pero todo fue inútil.
¨!….Estamos varados…!¨, gritó el Capitán, :  ¨!…Todos al río…! ¨.

Con el agua a la cintura, empujando a proa y a popa con cuidado para no estropear los timones, cavando en el fondo turbulento del río estábamos más de una hora, cuando una enorme canoa de metal se acercó, espolvoreó una nube subacuatica de arena y se clavó en el lecho traicionero del Napo. ¨¡…Así que esta va ha ser la vía fluvial interoceánica….! ¨, comentó Inti Arcos con una sonora carcajada.  Y tenía toda la razón, aunque en esta embancada nos ayudó a salir el Sgto. Paredes con sus hombres y su lancha de la Marina, en los días siguientes seríamos testigos de como embarcaciones pequeñas y grandes gabarras, quedaban atascadas en el fondo del río Napo.

¨..Antes no era así…¨, nos dice Juan Baquero, quechua del Napo, habitante de Pañacocha.  ¨… Era un cauce hondo, seguro, y ahora los motores de las petroleras han dañando las orillas…¨.  ¨ !…Claro pues…! ¨, ratifica Inti y después de algunas interjecciones intraducibles, asume el discurso académico de un máster en biología hidráulica;  ¨… Esta sedimentación es el resultado de la deforestación y la erosión arriba en los Andes, que hacen que baje más tierra sedimentaria; que aquí en la Amazonía está agravada por el corte del bosque primario, ya no quedan árboles grandes.  Los árboles pequeños del bosque secundario no tienen raíces profundas capaces de sostener las orillas y con la acción de los grandes motores de los deslizadores de las petroleras, van  minando, van derrumbando las tierras de las orillas, y así van apareciendo nuevos bancos de arena y van haciéndose más grandes los que existen.  Es una locura pensar en estas condiciones en tratar de usar barcos todavía más grandes, como requeriría la famosa vía fluvial interoceánica. Con la incuestionable sabiduría de quien ha conocido el río toda su vida, Juan Baquero añade con parsimonia; ¨…aunque se pasen dragando la vida entera, el río va a seguir llenándose de arena, los que vivimos aquí sabemos por experiencia, les hemos dicho, pero no nos hacen caso…¨.

Quito es un nombre que suena aquí tan lejano como la China. Ojalá los técnicos que desde el lejano Quito concibieron que el Napo sea parte del eje vial Manta Manaos, escuchen los argumentos de la ciencia y la sabia experiencia de los habitantes del río: de lo contrario el famoso eje vial será solo un mito muy costoso para la economía del país y para la naturaleza, y será además irremediablemente inútil.

Alejandro Santillán Magaldi
Nuevo Rocafuerte, Mayo 13 de 2009

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3 Comentarios »
 

  • Lucho

    Bien,por los amigos y el comienzo del “lungo viaggio”,que desde hace añares anhelaban realizar.Trabajaron con empeño la mejor voluntad para poder lograrlo.Con satisfacción veo que “La nave va”…Un abrazo bolivariano,desde San José de Costa Rica.

    Comentado en Mayo 20, 2009 @ 10:01 pm

  • Wolfgang

    Holas queridos amigos locos,

    el análisis de Inti es preciso. Les deseo mucha suerte.

    Wolfgang

    Comentado en Mayo 21, 2009 @ 2:22 pm

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    Víctor Flores de Valgas

    Navegué en canoas a motor y deslizador por el río Napo hace aproximadamente 30 años cuando esta parte de la amazonía ecuatoriana aún tenía en su registro natural la ausencia de la codicia desmedida e irracionalidad destrutiva sin precedentes, que hoy es evidente. Preocupa las ideas poco obsecuentes que se pasean por los ministerios e institucionases, nos sacuden la razón por el poco uso de la razón. Esta idea loca que se aleja de la lógica “la vía Multimodal Manta Manaos”, me parece una formidable distracción para aquellos que saben relatar fábulas e inventarse cuentos para distraer a los ingenuos. Será que el inventor de este cuento terminará escribiendo; qué, había una vez un país donde la gente se impuso la tarea de estar sacando arena, limo y arcilla de un río, por siempre…

    Comentado en Enero 25, 2010 @ 8:59 pm

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